martes, 7 de junio de 2016

Preocupación ante la posible escasez de alimentos marinos

Los peces, como reserva alimentaria, está sufriendo su peor crisis, a tal grado que si no se toman medidas urgentes, podríamos ser la última generación en disponer de comida de los océanos.

Han pasado miles de años desde que la raza humana vivió como cazadora-recolectora con una excepción importante. Los peces son la única especie que no se cazó en demasía, y sin embargo, es posible que seamos la última generación en hacerlo.






Durante el 2011, el consumo mundial de pescado alcanzó un récord tras registrar que el incremento alcanzó la cifra de 17 kg por persona anualmente, a pesar de que la existencia de peces ha disminuido. En promedio, la gente come pescado cuatro veces más en comparación a como lo hacía en 1950.

Alrededor del 85% de las población mundial de peces han sido sobreexplotadas, agotadas, totalmente explotadas o en recuperación de explosión. Grandes áreas del lecho marino en el Mediterráneo y el Mar del Norte son similares a un desierto. La fauna marina ha sido borrada con métodos cada vez más eficaces, como la pesca de arrastre.

Anteriormente, la mayor parte del pescado que se consumía en EU provenía de océanos de Europa; en la actualidad, proviene de mares africanos, que también sufren una gran escasez de fauna marina y sobreexplotación.

Para el 2050 se espera que las capturas en zonas tropicales disminuyan un 40%. Sin embargo, cerca de 400 millones de personas en África y sudeste de Asia dependen de actividades pesqueras, pero con el cambio climático, la industria agropecuaria será golpeada por lo que las personas optarán por comer pescado para cumplir sus requerimientos alimenticios. Con el cambio climático, se espera que el impacto de la producción agrícola orille a la población mundial a depender más de alimentos del mar.

Actualmente, poco más de la mitad del pescado que consumimos proviene de granjas; en China, la cifra se eleva a un 80%, pero para lograr esto a una mayor escala, la industria enfrenta varios obstáculo. Las granjas están repletas de peces silvestres que tienen que ser alimentados con enormes de cantidad de comida: 20 veces su tamaño, aproximadamente. Esto ha llevado a la sobreexplotación de los peces más pequeños.

Si los peces son alimentados con una dieta vegetariana, que carece de Omega-3, su sabor ni valor nutricional pueden equipararse al de los silvestres. La contaminación juega un papel importante en todo esto, ya que los criaderos de peces producen una gran cantidad de “lodo tóxico”. Por ejemplo, en Escocia, 3.2 millones de personas producen la misma cantidad de desechos que en cultivo de salmón, por lo que los activistas han realizado campañas para prohibir la acuicultura en zonas costeras.

El riesgo de esta depredación no solo se limita a peces comúnmente encontrados en los menús. Especies exóticas, como la raya o la tortuga, está, siendo cazados. El número de tiburones, por ejemplo, se ha reducido en un 80% a nivel mundial. El depredador marino ya no es esta especie, sino nosotros.

Una disminución en el número de tiburones tiene un impacto significativo en el ecosistema marino: puede llevar a un aumento en el número de peces más bajos de la cadena alimenticia, que a su vez puede causar un accidente en la población de otras especies como el plancton. Sin las criatura más pequeñas, todo el ecosistema se ve amenazado.

Fuente: ecoosfera.com | BBC





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